Formación del personal docente

Algunos medios se hacían eco hace unos días de los resultados de un estudio sobre la incidencia de la calidad del profesorado en el rendimiento académico de los alumnos. Como es lógico, el trabajo avalaba la convicción general de que un buen profesor mejora el rendimiento de sus alumnos y que lo hace además en proporciones considerables.

Ahora bien: ¿cómo se hace un buen profesor? Seguramente en la docencia hay un componente vocacional que no debe de ser desdeñado. Y es posible que de ahí se derive la actitud precisa para ser un buen docente. Pero también hay un imprescindible componente formativo del que se deriva la aptitud para la docencia.

La selección y la formación inicial y permanente del profesorado es clave para el éxito de cualquier sistema educativo. Ahora que se pretende alcanzar un pacto de estado social y político por la educación es buen momento para reflexionar sobre la formación y la selección de nuestros docentes y considerar experiencias y propuestas como la relativa a la implantación de programas formativos, similares al aplicado con éxito para las especialidades en ciencias de la salud, sistema MIR, por ejemplo, que lleva en funcionamiento con buenos resultados desde hace casi cuarenta años.

Suele afirmarse que en educación el gasto es inversión. Invirtamos, pues, tiempo y recursos en la formación inicial y permanente de los docentes y contribuyamos con ello a la mejora del rendimiento del sistema educativo, hasta hoy lastrado por un índice considerable de abandono y fracaso escolar.

3 respuestas a “Formación del personal docente”

  1. Sergio dice:

    Creo que cada vez más personas opinamos que el fallo está en el sistema, en el método predominante. A la escuela se va para aprender a aprobar exámenes. Y los maestros son personas que han obtenido sus objetivos laborales (plaza de maestro) aprobando un examen (oposiciones) pero cada vez habrá menos puestos de trabajo que se consigan así y más autoempleos. En cambio el sistema educativo genera opositores y trabajadores que siguen una jerarquía y unas normas. Deberíamos cambiar a la pedagogía del aprender haciendo y pasar a un segundo plano la memorística y basada en evaluar lo que uno sabe de un tema concreto en un momento actual (similar a pegarse el atracón y vomitar).
    Hay muchos ejemplos en España, incluso en la escuela pública de esto. Pero la tónica predominante es la de la escuela castrante del intelecto. Otra escuela mejor, mucho mejor es posible.

  2. CARMEN dice:

    Buenas tardes. Es un tema fundamental. Cuando un profesor no sabe transmitir sus conocimientos y no sabe captar el interés del alumnado éste lo siente inmediatamente y se producen los malos comportamientos en clase, los chavales se distraen, hablan, etc.

    Totalmente de acuerdo con el anterior comentario de Alejandro, FORMACIÓN EN HABILIDADES SOCIALES. Los profesores son un ejemplo para los alumnos, todos tenemos un gran recuerdo de esos profesores estupendos de nuestra vida escolar. Esos profesores a los que hemos admirado toda la vida y que nos hicieron amar una asignatura.
    Mi gran respeto y admiración a esos profesores que saben contactar con los niños/chavales y que consiguen que les escuchen con la boca abierta y que sienten su vocación. Gracias.

  3. Alejandro dice:

    Hola. Muy interesante propuesta a la que añadiría la formación del profesorado en habilidades sociales y desarrollo de autoestima para así fomentar el empoderamiento del alumnado. Ejemplo de ello es el Colegio zaragozano ganador del Premio Nacional de Educación. Un saludo.

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