El papel del Ombudsman para proteger los Derechos Humanos en épocas de crisis económica y política, terrorismo e inmigración irregular.

Fecha: 09-03-2016


Conferencia pronunciada por la Defensora del Pueblo en la Sesión Plenaria 3, “El papel del Ombudsman para proteger los Derechos Humanos en tiempos de crisis política y económica, terrorismo e inmigración irregular” dentro de la IX Reunión de los Ombudsman del Mediterráneo (AOM). Malta 9 de marzo de 2016


Hace algún tiempo las perspectivas económicas para España eran muy sombrías y preocupantes, pero los datos del año 2015 muestran que los españoles han sido capaces de superar una grave crisis económica, la economía española es la que más crece de la U.E. y los datos de desempleo, que eran muy graves, se reducen, pero las huellas dejadas por la crisis son todavía visibles.

 El Defensor del Pueblo de España ha prestado toda la atención a quienes se han visto afectados en sus derechos fundamentales, de manera muy especial, en áreas de carácter social y asistencial. Una actuación destacada ha consistido en proponer una ley “de segunda oportunidad” para particulares y consumidores muy endeudados, de manera que tengan posibilidad de hacer frente a sus deudas y no queden excluidos. Esta ley ya está en vigor.

Otra actuación que me parece importante ha sido lograr que la cobertura sanitaria se extienda a todas las personas, sin importar si su situación administrativa es irregular.

El terrorismo que hemos visto en países amigos, muy próximos, y en otros más lejanos que han costado tantas vidas humanas, también la de compatriotas nuestros, nos han hecho, una vez más, condenar de manera firme todo acto de terror y situarnos siempre al lado de las víctimas. Por ello, y por la desgraciada experiencia que tenemos por el terrorismo en España hemos solicitado que la voz de las víctimas españolas y sus familias pueda ser escuchada en organismos internacionales.

Aprovecho este foro para decirles que no comparto la posición de países que se resisten a extraditar a terroristas que deberían ser juzgados en España, donde cometieron sus crímenes, y que dudan de las garantías de nuestro estado de derecho. Son posiciones aberrantes que denotan un desconocimiento total de la realidad democrática de España.

El año 2015 ha sido muy dramático por la crisis humanitaria producida por las guerras, persecuciones y amenazas que han forzado a millones de personas a  abandonar sus tierras y sus casas.

Desde el Defensor del Pueblo hemos pedido reforzar la atención hacia las personas que llegan a España para que su situación pueda ser resuelta de forma urgente, lograr su integración y atender especialmente a los menores. Y creo que se  han puesto los medios para lograrlo.

El Defensor del Pueblo ante la propuesta de la Comisión de la U.E para que los Estados acojan un número de refugiados, en función de su capacidad, ha manifestado públicamente, su parecer favorable a esta medida, y su reconocimiento hacia aquellos países que lo hacen posible en estos momentos.

El control de los flujos migratorios y la necesidad de que las personas que deseen entrar en Europa lo hagan de manera legal y ordenada ha de ser necesariamente compatible con el respeto a los derechos humanos y a las obligaciones internacionales suscritas por cada uno de nuestros países.

Según los últimos datos facilitados por el ACNUR el pasado octubre, más de 700.000 personas han accedido por mar a las costas europeas, la inmensa mayoría con necesidades de protección internacional.

El principal problema al que nos enfrentamos es la necesidad de identificación ágil de las personas que intentan acceder a Europa de manera irregular y se encuentran con necesidad de protección internacional.

Las consecuencias de la falta de identificación temprana de estas personas afectan a la credibilidad del sistema europeo de protección internacional y, también, agravan las condiciones de especial vulnerabilidad en la que se encuentran.

La respuesta a esta situación ha de ser común y coordinada desde la Unión Europea pues sólo de esta manera se podrá hacer frente a la actual crisis.

Las cifras actuales, con un promedio de 6.000 llegadas diarias a las costas europeas, requieren varias acciones urgentes propuestas por ACNUR, y que pueden servirnos como guía como Instituciones Nacionales de Derechos Humanos:

1. Es necesario un firme apoyo europeo para la creación inmediata de instalaciones de acogida humanitaria en Grecia, y ampliar las que ya existen en Italia. Sin capacidad de recepción, el programa de reubicación no puede funcionar de forma efectiva, y continuarán los movimientos hacia otros países.

2. Es importante acelerar el proceso de reubicación de personas que se encuentran en Grecia e Italia. Este proceso debería ampliarse con los ofrecimientos de cuotas realizadas por países de la UE, de forma voluntaria, ante las nuevas propuestas de la Comisión Europea.

3. Es necesario reforzar los mecanismos para el retorno, en condiciones dignas, de aquellas personas que no necesiten protección internacional y que no puedan beneficiarse de otras vías legales para regularizar su estancia, con el apoyo de FRONTEX y la OIM (Organización Internacional para las Migraciones).

Para conocer de cerca la situación de personas desplazadas, las que huyen de las guerras, en octubre de 2015 pude comprobar personalmente la acogida de  Jordania, al visitar el campo de refugiados de Zaatari donde había 79.000 personas. España colabora en este campo de refugiados a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

La vida en el campo es muy dura pues es una ciudad construida para unos momentos de emergencia. Allí se está más protegido que en la calle pero no es ciudad para una vida. El gobierno jordano proporciona la seguridad, el agua, la electricidad, las escuelas y el hospital pero no puede devolver a los sirios ni su ciudad ni su trabajo ni su familia.

Zaatari es una obra humanitaria admirable pero produce desolación el pensar en el futuro próximo de  sus habitantes. ¿Qué va a ser de todas aquellas familias en un país que ya ha recibido a más de 1.400.000 refugiados desde 2011, muchos de los cuales han vendido sus propiedades y sus tierras para el viaje? ¿Podrán regresar alguna vez a su país de origen?

El Defensor del Pueblo de Jordania se preguntaba qué iba a suceder a partir del 2016 cuando no pudieran cubrir los costes del aumento de la población en Jordania. Y todos, en el campo de refugiados de Zaatari, suplicaban que la  guerra parara porque querían poder regresar.

Y muy recientemente he visitado con el Presidente de la AOM (Asociación del Ombudsman del Mediterráneo) y el Ombudsman de la ARY (Antigua República Yugoslava) de Macedonia el Centro de Recepción de Refugiados de Tabanovce, cerca de Skopje. Es el lugar de espera para aquellos refugiados que quieren cruzar a Serbia y proseguir su camino a otros países europeos. En el centro de recepción se encontraban, aquel día, 617 refugiados de origen afgano, que intentaban entrar en Serbia.

Estas personas se encontraban “atrapadas” porque Serbia había cerrado la frontera y las autoridades de la Antigua República Yugoslava de Macedonia estaban muy preocupadas por la llegada de muchas más personas a un país con limitadas posibilidades económicas y algo más de 2 millones de habitantes.

Los Defensores del Mediterráneo debemos apoyar una política europea común, decir no al cierre de fronteras, no a la confiscación de bienes de los refugiados, y solicitar mayores medios para los centros de tránsito y de recepción, como acaba de pedir el Comisario de la U.E. Dimitris Avramopulos.

Además, creo que es interesante apoyar el acuerdo de la UE para ayudar económicamente a Turquía en la recepción de refugiados, para que puedan ser tratados con total respeto hacia sus derechos fundamentales, pero no puedo estar de acuerdo con la devolución masiva de refugiados sin haber considerado sus casos y razones para solicitar asilo. Porque la devolución masiva de refugiados está en contra de toda la legislación internacional sobre derecho de asilo y sobre derechos humanos.

También me parecen muy importantes las medidas para facilitar la inserción laboral de refugiados con el fin de ayudarles y ayudar al país receptor.  Hay muchas voces autorizadas que subrayan los beneficios que la emigración puede suponer. La historia de Europa y de otros continentes así lo demuestra. Se puede resumir así: “Ayudar al refugiado y que el refugiado se ayude a sí mismo”.

Por último, quiero dejar constancia también de la solidaridad que están mostrando algunos países de la Unión Europea y, también, países candidatos. Este reconocimiento a sus respuestas humanitarias no puede hacernos olvidar que la raíz del problema está en los países donde hay guerras, persecuciones y acciones terroristas. La acogida humanitaria es imprescindible pero hay que pensar en las vidas futuras de las personas que huyen.

Detener la guerra en Siria es fundamental. La política exterior de la U.E. debe ser un instrumento de mediación para alcanzar y mantener la paz, porque solo así se acabará o disminuirá el éxodo que vemos a diario.

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