Intervención de la Defensora del Pueblo en el seminario internacional “Retos actuales de los derechos humanos: el Ombudsman ante las amenazas”, Organizado por el Instituto Internacional del Ombudsman (IOI) en Barcelona.

Fecha: 27-04-2016


1.- El dilema libertad-seguridad

Las sociedades democráticas avanzadas  se ven sacudidas por el terrorismo.  Así ha sucedido hace muy poco en Francia, Bélgica o Turquía. En España no podemos ni debemos  olvidar el daño y dolor causado por los actos terroristas de ETA que lo que perseguían era  impedir la democracia, ni por los de yihadistas cometidos en 2004.

La derrota de la banda terrorista ETA, y del terrorismo islámico no significa sólo que no nos maten. Debe suponer que no exista apología alguna, exaltación o justificación del terrorismo de ninguna índole.

Y las medidas para reforzar la seguridad tienen que ser compatibles con los valores democráticos. Esa es la grandeza de las democracias. Y la justicia y el Derecho tiene un papel importante.

La cooperación policial, judicial y de los servicios de inteligencia  internacionales resulta fundamental. Es llamativo que el Parlamento Europeo haya tardado dos años en aprobar una medida tan razonable como que los estados puedan intercambiar listas de pasajeros de vuelos.

Por todo ello el papel del Ombudsman como vigilante en todas las medidas nuevas que se puedan tomar en estas materias, libertad y seguridad,  es fundamental.

 2.- Migrantes y refugiados

 El año 2015 ha sido dramático por la crisis humanitaria producida por  guerras, persecuciones y amenazas que han forzado a millones de personas a  abandonar sus tierras y sus casas. Esta crisis va a continuar largo tiempo.

 Desde el Defensor del Pueblo de España hemos pedido reforzar la atención hacia las personas que llegan a España para que su situación se resuelva de forma urgente, lograr su integración y atender especialmente a los menores.

 Ante la propuesta de la Comisión de la U.E para que los Estados acojan un número de refugiados, en función de su capacidad, he manifestado públicamente, mi parecer favorable a esta medida, y mi reconocimiento hacia aquellos países que lo hacen posible en estos momentos.

El control de los flujos migratorios y la necesidad de que las personas que deseen entrar en Europa lo hagan de manera legal y ordenada ha de ser necesariamente compatible con el respeto a los derechos humanos, con la legislación internacional y la europea.

 El primer problema al recibir a los refugiados es la necesidad de identificación ágil de las personas que intentan acceder a Europa de manera irregular y que tienen necesidad de protección internacional.

 Las consecuencias de la falta de identificación temprana de estas personas afectan a la credibilidad del sistema europeo de protección internacional y, también, agravan sus condiciones de especial vulnerabilidad. La respuesta a esta situación ha de ser común y coordinada desde la Unión Europea pues sólo así se podrá hacer frente a la actual crisis.

Hace poco tiempo visité el campo de refugiados de Zaatarí (Jordania) y el centro de acogida temporal de migrantes de Tabanovce (ARYM). Tras esas visitas, he elevado a mi gobierno mi opinión sobre el tema, que pasa por pedir que se agilice la llegada a España de los cupos de refugiados acordados con la UE, y también por apoyar el acuerdo de la UE para ayudar económicamente a Turquía en la recepción de refugiados, para que puedan ser tratados con total respeto hacia sus derechos fundamentales.

 No estoy de acuerdo con la devolución colectiva de refugiados sin haber analizado sus casos y razones para solicitar asilo. Porque la devolución masiva de refugiados está en contra de toda la legislación internacional sobre derecho de asilo y sobre derechos humanos.

 Es muy importante facilitar la inserción laboral de refugiados con el fin de ayudarles y ayudar al país receptor.  Son muchas las voces autorizadas que subrayan los beneficios que la emigración puede suponer. La historia de Europa y de otros continentes así lo demuestra. Se puede resumir así: “Ayudar al refugiado y que el refugiado se ayude a sí mismo”.

3.- Crisis social y nuevas competencias para el Ombudsman del Siglo XXI 

El Ombudsman español, es una institución de garantía de los derechos fundamentales, que tiene ya 35 años, que está en la Constitución española, esa Constitución que tuvo un extraordinario respaldo social, y que ha hecho posible la gran transformación española.

Decía el Financial Times, hace pocas fechas, que España a pesar del éxito económico habido sufría una crisis social. Es cierto; las crisis importantes necesitan años para superarse, y desde el Defensor del Pueblo eso se percibe con claridad. Pero el Defensor, los Defensores  tienen instrumentos para denunciar situaciones alarmantes, para solicitar actuaciones imprescindibles… porque somos también verdaderos observatorios de una realidad social en un momento determinado.

La transparencia, dar cuenta de todas las actuaciones y de sus resultados es un instrumento muy útil para que las instituciones sean más eficaces, sirvan mejor a los ciudadanos y estos conozcan cómo se utiliza el dinero de sus impuestos. Además, dar cuenta de todas nuestras actuaciones constantemente nos hace ser más eficaces y acercarnos a más ciudadanos. También nos permite mostrar el comportamiento de las administraciones públicas, cómo y cuando responden.

La página web del Defensor da cuenta de todas las actuaciones habidas, con respeto a la confidencialidad exigida, de todos los informes, estudios y documentos, y permite, a través de cualquier buscador, localizar asuntos que pueden interesar o preocupar a una persona sobre los que se haya actuado. Y, naturalmente, facilita la presentación de quejas, y muestra los tiempos que unos y otros tardamos en las respuestas.

Desde el año 2009 el Defensor del Pueblo, por mandato de las Cortes Generales, es la de ser Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura de acuerdo con el Protocolo Opcional de la Convención contra la Tortura de las Naciones Unidas (OPCAT).

Por ello realizamos visitas periódicas a los lugares donde hay personas privadas de libertad con el fin de prevenir la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Y de este trabajo se rinde cuentas, también, ante el Consejo de Europa y ante el Parlamento español. El ser una institución independiente es fundamental.

4.- Amenazas al Ombudsman

Si el Ombudsman actúa con energía, con independencia, sin aceptar presión alguna y está cercano a los problemas que transmiten los ciudadanos o lo que el detecta y observa. Es fundamental  la “auctoritas” de la institución, y hay que ganársela.

Muchas gracias por su atención.

Barcelona, 27 de abril de 2016

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